El reconocido poeta chileno Raúl Zurita, una de las voces más importantes de la literatura en castellano, ofrece una profunda reflexión sobre el papel y el futuro de la poesía en un mundo que describe como “feroz”. Para Zurita, la poesía es “la esperanza de lo que no tiene esperanza”, una convicción que ha sostenido a lo largo de más de medio siglo de escritura.
Zurita (1950) afirma categóricamente que “mientras haya un solo ser que sufre, la poesía seguirá siendo el arte del futuro”. Para el autor, “la poesía significa el sueño de algo mejor”, un sueño sin el cual “nadie resiste ni un minuto”. Aunque reconoce que “la poesía no puede parar una dictadura, una guerra, el trabajo esclavo o el narco”, enfatiza que “sin la poesía ningún cambio sería posible”. El poeta lamenta que el mundo actual “es aterrador porque te hace escribir sobre cosas que hubiese sido mejor no escribir nunca”.
El autor confiesa que “escribimos poemas porque no hemos sido felices”, haciendo alusión a la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). Este periodo, al que se refiere como “noche”, marcó profundamente su vida como estudiante de ingeniería civil, convirtiendo la poesía en una “autoafirmación” y “la única manera de pararse frente a lo que estaba pasando”.
Su obra ‘Purgatorio’ fue el inicio de una prolífica carrera, impulsada por la necesidad de “partir del terror” para “empezar de nuevo”. Zurita explica que hay que “socavarse, romperse para, desde ahí, empezar a ver de nuevo”, una filosofía que ha guiado obras como ‘Ante paraíso’, ‘Canto a su amor desaparecido’ y ‘La vida nueva’.
Desde la tranquilidad de su hogar en Santiago, Zurita, a sus 75 años y con la sensación de haber cumplido su labor artística, advierte sobre un “mundo muy horrible” con el “renacimiento del fascismo”, un fenómeno “tremendamente peligroso” que también observa en Chile. Critica la creciente insolidaridad, el individualismo extremo y la banalidad de la sociedad actual.
A pesar de este sombrío panorama, el poeta mantiene la esperanza, creyendo que la suma de “pequeñas y pálidas victorias” puede hacer que “esta humanidad sea digna del universo que habita”. Incluso se muestra abierto a la Inteligencia Artificial (IA), declarando: “Mientras tenga una parte que arregle este mundo, está bien”. Reflexionando sobre la IA, Zurita cuestiona: “¿qué más terrible que nosotros?”. Considera que “la IA puede ser la máxima creación artística de este tiempo” y anhela leer los poemas que, de ser posible, “construir los mejores poemas del mundo”.
La obra de Zurita ha trascendido las páginas, como cuando en 1982 escribió ‘La vida nueva’ en el cielo de Nueva York, o en 1993 excavó ‘Ni pena ni miedo’ en el desierto de Atacama, y más recientemente, en 2024, proyectó ‘Verás’ en los acantilados del norte de Chile.
Ahora, el poeta revela su último anhelo: “Quisiera escribir una poesía sobre los paredones de hielo de la Antártida”. Aunque reconoce que no sabe si tendrá la fuerza para lograrlo, tiene claro que, de hacerlo, esos versos culminarán con su “poema final”: “Entonces, aplastando la mejilla quemada / contra los ásperos granos de este suelo pedregoso / -como un buen sudamericano- / alzaré por un minuto más mi cara hacia el cielo / hecho un mar llorando / porque yo que creí en la felicidad / habré vuelto a ver de nuevo las radiantes estrellas”.


