VIZCAYA, España – El caso que ha conmocionado a la provincia de Vizcaya toma un nuevo giro judicial. Decenas de familias, afectadas por el engaño de una enfermera que simuló vacunar a unos 400 niños, han solicitado una pena de 12 años de prisión para la profesional. La petición de los padres, que actúan como acusación particular, supera la solicitud de la Fiscalía, que pide siete años y medio de cárcel.
El caso salió a la luz tras una denuncia que reveló que, durante varios años, la enfermera presuntamente no inyectó las dosis de vacunas correspondientes a los menores. De manera “consciente”, según la Fiscalía, la enfermera se limitaba a rellenar las cartillas de vacunación, haciendo creer a los padres que sus hijos estaban debidamente inmunizados.
La gravedad de los hechos radica en el alto riesgo de salud pública y la vulnerabilidad a la que quedaron expuestos cientos de niños. Al no recibir las dosis, los menores quedaron desprotegidos ante enfermedades potencialmente graves. Las familias afectadas, en un acto de indignación y búsqueda de justicia, exigen la máxima pena posible por lo que consideran un grave delito contra la salud y la seguridad de sus hijos.
Por su parte, la Fiscalía argumenta su solicitud de siete años y medio basándose en la comisión de varios delitos, entre ellos falsedad documental y un delito contra la salud pública. No obstante, la presión de las familias y la indignación social podrían influir en el desarrollo del proceso judicial, que definirá la sentencia final para la enfermera. El caso ha reabierto el debate sobre los protocolos de seguridad y supervisión en los centros de salud para evitar que una situación de esta magnitud vuelva a repetirse.


