SANTO DOMINGO, República Dominicana – En un sector que tradicionalmente ha sido un pilar de la economía dominicana, las palabras de Felipe Vicini en la celebración del 143 aniversario del Consorcio Azucarero de Empresas Industriales (CAEI) resonaron con una mezcla de orgullo y preocupación. El notable crecimiento, con una producción que se ha más que duplicado en los últimos 15 años, de 70 mil a 160 mil toneladas métricas, es un logro que merece ser celebrado. Sin embargo, detrás de este dulce éxito se esconden serios desafíos que ponen en riesgo la competitividad del sector.
El principal obstáculo, según Vicini, es el arancel del 10% que afecta a las exportaciones de azúcar hacia Estados Unidos, uno de los mercados más importantes para el país. Este impuesto no solo reduce la rentabilidad de la industria, sino que también amenaza su capacidad para competir a nivel global. El llamado del presidente de CAEI a resolver esta situación a través del diálogo y las gestiones diplomáticas subraya la urgencia de una solución que involucre al gobierno dominicano y a sus socios internacionales.
Además, factores externos como las fluctuaciones del dólar y otras medidas arancelarias se suman a la lista de retos que la industria debe enfrentar. Estos elementos, combinados, no solo impactan al sector industrial, sino que también afectan directamente a la mano de obra, un componente crucial de la cadena de producción.
A pesar de los desafíos, la confianza de Vicini en el futuro del sector es notable. Su convicción de que, con el apoyo gubernamental y la cooperación internacional, la industria azucarera continuará aportando al desarrollo económico del país, envía un mensaje de resiliencia y esperanza. La pregunta ahora es si las gestiones diplomáticas en curso serán lo suficientemente efectivas para endulzar el amargo sabor del arancel y asegurar un futuro próspero para el azúcar dominicano.


