WASHINGTON D.C., Estados Unidos — En una declaración que ha encendido el debate nacional, el presidente Donald Trump ha anunciado su intención de buscar la pena de muerte para cualquier persona que cometa un asesinato en Washington D.C., la capital del país. Durante un reciente discurso, Trump fue enfático al declarar: “Si alguien mata a alguien en Washington D.C., vamos a pedir la pena de muerte. Si alguien mata a alguien es pena de muerte, ¿ok?”.
La propuesta del presidente llega 44 años después de que el Distrito de Columbia aboliera la pena capital en 1981. Este anuncio ha generado una inmediata controversia, pues choca directamente con la legislación actual de la capital, que no contempla esta forma de castigo. Expertos legales y defensores de los derechos civiles han cuestionado la viabilidad de tal medida, argumentando que requeriría cambios significativos en las leyes locales y federales.
Un tema recurrente y su impacto político
La pena de muerte ha sido un tema recurrente en la retórica de Trump, quien a menudo la presenta como una solución para crímenes violentos. Su postura, aunque popular entre una parte de su base, es vista por sus críticos como un intento de desviar la atención de otros problemas y generar controversia.
La declaración de Trump sobre Washington D.C. también podría ser interpretada como un mensaje a la alcaldía y al gobierno del distrito, que ha sido tradicionalmente demócrata y ha mantenido una postura progresista en temas de justicia penal. La capital, con una de las tasas de homicidios más altas del país, se ha convertido en un punto focal en el debate sobre la seguridad pública y las políticas de mano dura. La propuesta de Trump, al ser tan drástica, podría intensificar el choque político entre la administración federal y el gobierno local, reavivando una conversación ya de por sí cargada de tensión.