BUENOS AIRES, Argentina — El presidente argentino, Javier Milei, resultó ileso tras ser atacado con piedras durante un mitin en Buenos Aires, un incidente que forzó la suspensión del evento y ha exacerbado la ya tensa atmósfera política en el país. El ataque, que no dejó heridas al mandatario, ha generado una ola de indignación y preocupación por la seguridad del presidente.
El incidente se produjo en medio de una concentración en la capital argentina, cuando individuos no identificados lanzaron objetos contundentes hacia el estrado donde se encontraba Milei. La rápida reacción de su equipo de seguridad permitió evacuar al presidente y a otros funcionarios, lo que evitó un desenlace más grave.
Aumenta la polarización política y el debate sobre la seguridad
El ataque contra el presidente Milei es un claro reflejo de la profunda polarización que vive Argentina. Desde que asumió el cargo, las políticas de austeridad y las reformas económicas de Milei han sido recibidas con una fuerte oposición, manifestada en protestas y críticas constantes. Este acto de violencia eleva la preocupación sobre el clima político y la seguridad de los líderes en el país.
El Gobierno ha condenado el ataque como un acto de violencia política y ha prometido una investigación exhaustiva para identificar y enjuiciar a los responsables. Mientras tanto, tanto partidario como opositores han expresado su repudio al ataque, aunque el incidente ha avivado el debate sobre la responsabilidad de los líderes en calmar la retórica política para evitar este tipo de incidentes.