MAO, VALVERDE, RD— La comunidad de Mao, provincia Valverde, se encuentra consternada tras el macabro hallazgo del cuerpo desmembrado de Mildred Estefanía Guerrero Quezada, de 35 años, en lo que las autoridades investigan como un parricidio a manos de su propio hermano, Juan José Guerrero Quezada, de 38. La impactante revelación ha conmocionado a la opinión pública, tras la confesión del acusado, que ha detallado la brutalidad del crimen.
El caso salió a la luz el pasado 25 de agosto, después de que la víctima fuera vista por última vez la noche anterior. Alertadas por la desaparición, las autoridades se dirigieron al apartamento familiar, donde descubrieron la escena que ha dejado en shock a los investigadores: restos humanos cocinados en ollas dentro del horno y una cubeta en el baño con órganos completos.
Confesión escalofriante
Según la declaración de Juan José, el horrendo crimen fue el resultado de una violenta discusión familiar. El acusado relató que, en un momento de furia, empujó a su hermana, quien cayó y se golpeó la cabeza. Creyéndola muerta, entró en pánico y decidió desmembrarla.
Sin embargo, en un giro escalofriante de los hechos, el victimario confesó que, al darle la primera puñalada a Mildred, ella emitió un suspiro. Lejos de detenerse, el agresor continuó apuñalándola más de veinte veces con un cuchillo de once pulgadas antes de arrastrar su cuerpo al baño para descuartizarlo.
Crónica de un crimen y posterior escape
Tras el asesinato y desmembramiento, el acusado, sumido en una espiral de actos desesperados, empeñó el celular de su hermana por RD1,500, un dinero que, según su testimonio, utilizo para comprar drogas. Un día después, regreso al apartamento y vendió por RD1,050 a los siete periquitos que su hermana criaba, destinando nuevamente el dinero al consumo de estupefacientes. Finalmente, se deshizo de las evidencias, arrojando la ropa ensangrentada, los cuchillos y sus tenis a un canal cercano a la cárcel pública de Mao. Este trágico suceso ha puesto en el foco la violencia intrafamiliar y el impacto del consumo de drogas, dejando a la comunidad de Mao en un estado de luto e incredulidad. Las autoridades continúan las investigaciones para esclarecer todos los detalles del caso, mientras la sociedad dominicana exige justicia ante este atroz crimen


