Cuando Bruce Willis vendió sus derechos para poder ser recreado a través de la Inteligencia Artificial, puso a Hollywood patas arriba. Era 2022 y la irrupción de la lA en el mundo del arte apenas estaba abriendo los primeros debates, lejos de los avances de hoy.
Sin embargo, el actor, que se retiraba de su carrera debido a su lucha contra la demencia frontotemporal (FTD), había encontrado una manera de perdurar a pesar de esta condición:
Bruce Willis ya no trabaja activamente, pero su filmografía será eterna. Tanto como lo es un legado tras siete décadas de recorrido.
Actuación como superación
Walter Bruce Willis nació el 19 de marzo de 1955 en Idar-Oberstein, Alemania Occidental.
Su madre, Marlene, era alemana y su padre, David Willis, era un soldado estadounidense.
De ascendencia principalmente inglesa y, en menor medida, neerlandesa, francesa, galesa e irlandesa; es el mayor de cuatro hermanos.
Bruce tenía apenas dos años cuando su familia se mudó a Nueva Jersey. Más adelante, cuando él ya era adolescente y vivía en Penns Grove, sus padres se divorciaron. Era 1972 y el joven estaba a punto de tener su primera toma con su futuro.
Porque durante sus estudios en Penns Grove High School, Willis padeció problemas de tartamudez, lo que le valió el apodo de “Buck-Buck”, tal y como se explica “Bruce Willis: The Unauthorized Biography’ (1997), de John Parker.
“Casi no podía hablar. Me tomaba tres minutos completar una sola oración”, dijo el propio actor según una cita textual de dicho libro.


